
Perdonad que en esta ocasión sea un acompañante casi mudo...
No, no es que no me agrade vuestra compañia, estoy encantado con ustedes, como siempre...
Lo que ocurre es que en lugares como este no se que deciros. Hay que visitarlos, verlos, sentirlos, olerlos, tocarlos, amarlos y repetarlos, respetarlos mucho... Y cuando uno está haciendo eso no hay lugar para las palabras.... Es el tiempo del silencio....
Yo se que me comprendes...

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