Las mentiras tienen las patas muy cortas....

Antiguamente, bueno no hace mucho, en el campo los comestibles se les compraban a los recoberos (personas que en un mulo, un caballo o un burro iban vendiendo de casa en casa)
Unas veces se les pagaba con dinero, otras con algún producto de la huerta (las menos veces) y por lo general con huevos que luego ellos vendían en otras casas que no tenían. Por regla general cuando no se podía pagar con nada de esto se les dejaba "fiao" y se les pagaba cuando se vendía algún animal (Cochino o vaca) o se cogía y se vendía una buena cosecha.
Pues bien había una familia que ya le debía al recobero una buena cantidad de dinero. La pobre mujer ya estaba hasta avergonzada pero no podía hacer nada (No era fácil la vida de antes en el campo). Un día que ella sabía que iba a venir el recobero le dice a su hija:
- Mira hija cuando venga el recobero tú sales, porque a mi me da verguenza, le compras los "mandaos" y le dices que yo no estoy, que he ido a Conil y que otro día ajustaremos la cuenta.
- Vale "muma"
Así fue, el recobero llego al mediodía.
La madre escondida detrás de la cortina de la puerta observando la situación.
Salió la niña le compró los "mandaos" y le dijo que su "muma" no estaba, que había ido a Conil y que otro día ajustarían la cuenta.
El rocobero (Hombre ya curtido y acostumbrado...)se le queda mirando y le dice a la niña:
- Mira niña la cuenta la haremos cuando tus padres tengan dinero pero le dices a tu "muma" que otro día cuando vaya a Conil que no se deje los pies detrás de la cortina...

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