La caña


La caña.
La vida aquí sin la caña sería otra vida.
Seguro.

Dicen que su origen es asiático, pero por lo que he leido, no se puede asegurar totalmente.

Las utilidades.... Son tantas.

Desde la propia del cañaveral para parar los vientos y proteger el sembrado hasta la propia utilidad de la caña ya cosechada.
Ahí es donde están las verdaderas utilidades, convirtiendose en un verdadero arte el hecho de trabajar la caña.
Aquí, hace algún tiempo ya, eran de la raza gitana los mayores artistas trabajando la caña.
La trabajaban y luego salían por los campos vendiendo su trabajo.

Recuerdo una mujer gitana que venía por mi casa. Estaba durante dos o tres meses por aquí y luego se iban a otros lugares. Estaba casada y tenía un hijo. Montaban su casa en el pinar del Colorado.
Con mi madre tenía amistad y si algún año no venía mi madre andaba preguntando: Qué le habrá pasado este año a María la gitana.
Su marido que era el que trabajaba la caña, era un verdadero artista. Unos canastos preciosos.
La última persona que he conocido así de raza gitana que trabajara la caña era un hombre que vivía en la playa de la Casería en San Fernando. Lo desalojaron de donde vivía y ahora le he perdido el rumbo... También era un artista. De esto hace sólo un par de años.

Y la caña en la música.... ¿Qué?
Y para pescar.
Y para los techos de los antiguos cortijos y chozas de la zona.
Y empalizadas de cañizos.
Y las escobas.


Algo muy agradable que tiene la caña es su sonido.
En las noches de viento un cañaveral al lado de una casa es la mejor medicina para dormir, por su música...

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